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Junio 12 de 2019

La Familia y el Libro de Proverbios

El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.

Proverbios 10:12

En este verso se describe un amor diferente al que conocemos normalmente. Este amor perdona las faltas, las pasa por alto, no las tiene en cuenta. Y con base en esta cara del amor, podemos también ver su opuesto: el odio, ese sentimiento que produce en nosotros aversión y rechazo hacia otra persona y tal como lo dice proverbios, lo único que despierta es peleas que crean enemistad.

Es tiempo de revisar qué clase de amor estamos reflejando. Podemos estar diciendo que amamos a Dios, pero con nuestras actitudes estamos provocando peleas y discusiones innecesarias que pueden terminar en enemistad, aún al interior de nuestra familia. Miremos lo que dice 1 Juan 4:20 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Estamos llamados a amar, pero no con un amor fingido, egocéntrico, demandante y orgulloso, sino con el mismo amor que nos dio Dios cuando nos recibió como hijos, y este se encuentra descrito en 1 Corintios 13:4-7. A la luz de esta palabra, examinemos nuestro “amor” y permitámosle al Espíritu Santo que nos llene con este verdadero amor: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1 Juan4:7).

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor

no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido

No busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,

Todo lo soporta.

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