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Marzo 5 de 2019

La Familia: Encontrándonos con Jesús

Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.

Lucas 7:13

Jesús se dirige a una ciudad llamada Naín. La Biblia no hace otra referencia a esta ciudad, pareciera entonces que era especial por la mujer con la cual se iba a encontrar. Ella, una viuda enterrando a su único hijo varón, mas allá del dolor por perderlo, su condición de viuda empeoraba las cosas, una tristeza profunda inundaba su corazón y se sumaba la angustia de quedar completamente desamparada. Es allí, mientras caminaban a enterrar al joven que Jesús llega, sale al encuentro y le dice: “No llores”. 

Tenemos un Padre que nos muestra su compasión y su consuelo por medio de su Hijo Jesucristo.  Es un Dios que se duele con nuestro dolor, no es ajeno a nuestra angustia y en medio de la desgracia El aparece, es un Dios que alivia nuestra tristeza no dejando que seamos consumidos por ella (2 Corintios 2:7), nos anima y nos da esperanza para levantarnos y seguir caminando.

Hoy, el Señor anhela salir a nuestro encuentro para revelarse como el Consolador. Permitamos al interior de nuestra familia que su amor sea revelado a cada uno a través de su consuelo. Si alguno esta triste no lo juzguemos, sino que nuestras palabras traigan ánimo para seguir adelante, extendámosle la mano y sostengámosle, solo de esta forma podremos reflejar a Cristo a quien más lo necesita.

Guía de Oración

Oremos con esta palabra: 2 Tesalonicenses 2:16-17

Y él mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

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