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Noviembre 15 de 2019

La Familia: Encontrándonos con Jesús

Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón;

Marcos 7:24

Nuestro amado Jesús revela su inmenso amor de formas inimaginables, nunca fue un Dios de multitudes, fue y seguirá siendo un Dios personal que quiere establecer una relación única con cada uno de nosotros porque nos conoce íntimamente, aún no esta la palabra en nuestra boca y Él ya la sabe toda, todos nuestros caminos le son conocidos (Salmo 139). Y es en esta región de Tiro y de Sidón donde se encontró con una mujer Cananea, una mujer que no formaba parte del pueblo judío a quien Él había sido enviado primero, pero esto no le impidió ser propicio a su necesidad, su hija era atormentada por un demonio. Ella había escuchado hablar de Jesús y de todas las maravillas que hacía, la palabra nos dice que muchas personas venían de esta región  a Galilea para ser sanados y liberados por Jesús. Posiblemente esta mujer no tenía los recursos para ir hasta donde Él estaba o la condición de su hija se lo impedía, y es entonces cuando Jesús sale a su encuentro porque: “Cercano esta Jehová a los quebrantados de corazón” (Salmos 34:18) y esto fue lo que evidencio esta mujer cuando se postra a sus pies y clama: “¡Señor, socórreme!” (Mateo 15:25). Y sin importar su nacionalidad, su corazón contrito y humillado no podía pasar desapercibido delante del Señor.

Hoy Jesús sale a nuestro encuentro para sanar nuestro corazón quebrantado por el dolor, la pérdida, la enfermedad o el tormento, Él anhela vendar nuestras heridas (Salmos 147:3). Pero para esto es necesario llegar al punto en el que estaba esta mujer y gritar: ¡Señor, socórreme!. Tendremos entonces la seguridad que no pasaremos desapercibidos delante de los ojos de nuestro buen Dios.

Guía de Oración

Gracias Padre por tu inmenso amor, amor que no desprecia un corazón arrepentido y humillado. Espíritu Santo examínanos y permítenos ver el orgullo y la soberbia que aún guardamos en este corazón engañoso. Arranca de mi vida, de la vida de mis hijos y de la vida de mi esposo/a el exceso de confianza en nuestras fuerzas y haznos entender que solo son tus fuerzas las que nos sostienen para lidiar con cada circunstancia que se presenta en nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.

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