• Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Yahoo Mail
  • LinkedIn
  • Gmail
  • Myspace
  • Blogger

Julio 11 de 2019

Abandona tu Tibieza

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:14-22

La pregunta que todo creyente debe hacerse es: “¿Para qué o por qué me he vuelto a Dios?” Algunos llegan a la fe en medio del dolor, la desesperación, la frustración, la incertidumbre, etc. Muchas veces es la inmediatez de las circunstancias, las cuales generalmente son la consecuencia del pecado que se ha cometido y en el que se ha estado viviendo. La gente quiere solución a sus problemas y necesidades, pero no quiere cambiar, en otras palabras, no se quieren arrepentir y exigen ser aceptados como vienen.

Nos volvemos a Dios, porque reconocemos que Él es Dios, que el pecado nos ha apartado de Él y de su bendición y protección y que necesitamos de su perdón y someternos a su voluntad y dirección para vivir en comunión con Él. El mensaje a la Iglesia de Laodicea es que el corazón de algunos se había endurecido tanto que ya no dependían de Dios y habían puesto su esperanza en otras cosas, buscando evitar el sufrimiento proveniente de las pruebas y despreciando con la enseñanza y la corrección de las Sagradas Escrituras, inconscientes de su pobreza y ceguera espiritual. Adoraban, pero el corazón estaba lejos de Dios. No podemos decir que adoramos a Dios si Él no tiene el pleno control de nuestra vida, pues de esa manera lo negamos como Dios al no confiar en Él.

Guía de Oración

Señor, mi esperanza y salvación están puestas sólo en Ti.

Reflexión

¿Tiene Dios el control de su vida? ¿Hay algo que no ha soltado a la dirección de Dios? Hora de confesar.

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • Yahoo Mail
  • LinkedIn
  • Gmail
  • Myspace
  • Blogger

Comments

comments

Translate »
Share This